·
Santiago supuso una vivencia personal y estética
imborrables para Ramón Valle, plasmada años después en un hermoso pasaje de La
Lámpara Maravillosa (OC.,
I, 1953-1954). Pero, si la
trascendencia de esta experiencia es innegable, los años estudiantiles dejaron
en el joven universitario otros posos, pues conoció y vivió el ambiente
político, ideológico y cultural que allí se respiraba como asiduo asistente a
tertulias, que compartió con Pedro Seoane, los hermanos Augusto y Moisés
González Besada, director, el segundo, de la mencionada revista ilustrada Café
con Gotas; Vázquez de Mella, futuro líder del partido carlista, cuyas
ideas eran opuestas a las del liberal y también contertulio Alfredo Vicenti,
director más tarde de El Globo, en el que Valle publicó diversas
colaboraciones.
·
De la curiosidad e interés de Ramón Valle por
todo lo gallego da cuenta su proyectada Historia de Galicia y sus
tempranas lecturas en la biblioteca paterna de los escritores más relevantes de
la literatura gallega de la época, que merecieron su admiración. En esta línea
admirativa se inscribe su ya citada relación con el teórico del regionalismo
gallego, Manuel Murguía, autor del prólogo, que Valle le solicitó desde México (en
carta fechada en marzo de 1893), para su primer libro, Femeninas
(1895); un prólogo que en 1922, siendo ya Don Ramón escritor consagrado,
reincorporó a Corte de Amor, evocando con afecto y respeto la figura
de Murguía, El viejo maestro con quien solía pasear las tardes de invierno
compostelano... (OC.,
I, 116).
·
Este recordatorio de los paseos compostelanos
remite de nuevo a la idea de que Valle-Inclán, estudiante universitario, no
podía ser ajeno a aquella efervescencia regionalista. En este ámbito, pues, hay
que situar el contacto con la segunda de las grandes figuras del movimiento:
Alfredo Brañas.
·
De su mutuo conocimiento no hay duda, ya que
Brañas cita a tres miembros de la familia Valle-Inclán (Don Ramón Valle y sus
dos hijos, Carlos y Ramón) en su libro El Regionalismo (1889), para
indicar su vinculación al movimiento que lidera. Por si esto fuera poco, la
relación entre el joven Valle y Brañas se establece por triple vía. En primer
lugar, fue alumno del eminente profesor en la Facultad de Derecho. Segundo,
Brañas dirigió durante algún tiempo El País Gallego, en el que
colaboraron Carlos y Ramón Valle. La última vía de contacto tiene que ver con
Joaquín Díaz de Rábago, miembro de la Unión Católica, amigo del profesor de
Derecho y tutor del estudiante universitario, quien por entonces participaba en
las actividades del Círculo de la Juventud Católica de Santiago, presidido en
1886 por el catedrático compostelano, siendo su vicepresidente Vázquez de
Mella. Valle-Inclán llegaría a presidir -en 1919- el Círculo Católico de
Obreros de A Pobra do Caramiñal, un tipo de agrupaciones nacidas bajo la tutela
de Alfredo Brañas como diques de contención al sindicalismo de clase.
·
La influencia del pensamiento tradicionalista de
Brañas sobre Valle-Inclán no es un hecho fácilmente comprobable, en tanto no se
sabe de ninguna manifestación explícita que lo corrobore. No obstante, los
datos apuntados inclinan a considerarla muy factible, aunque se trata de una
deuda que fructifica más tarde, coincidiendo con la aproximación del escritor
al carlismo.
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